¡Afronta tus miedos!

No es la primera vez que hablamos del miedo, pero hoy queremos centrarnos en los miedos de los adultos. Todo el mundo tiene miedo y, de hecho, el no tener miedo a nada, desde luego, no es una buena señal. El miedo nos protege de los peligros, y nos ayuda a escaparnos de los estímulos peligrosos (es adaptativo); el problema es cuando percibimos como peligrosos estímulos que no lo son. Si te persigue un león (estimulo objetivamente peligroso), se desatará una señal de alarma que pone en marcha el mecanismo de escape que nos posibilite sobrevivir al ataque; el miedo aquí tiene una función vital, no tenemos que enfrentarnos a el. ¿Cuándo debemos enfrentarnos a nuestros miedos?: cuando son irracionales o desadaptativos, y por lo tanto interfieren en nuestra vida, o en nuestro día a día, e incluso llegan a convertirse en fobias.

Pongamos un ejemplo, la fobia a los perros. Si nos encontramos ante un perroque nos enseña los dientes y en posición de ataque, la situación se puede definir como objetivamente peligrosa, por lo que el miedo en este caso sigue siendo adaptativo.miedo-a-los-perros-cinofobia-1 Sin embargo, cuando de una situación puntual peligrosa con un perro, generalizamos a todos los perros, la conducta de evitación/escape también se va a generalizar:”si un perro me puede atacar, cualquier perro me puede atacar”, “los perros son peligrosos”, “los perros muerden”…, cuando en realidad son muy dóciles y las probabilidades de que me muerdan son pocas comparadas con las probabilidades de que no me muerda. Y diréis, “pero existe la probabilidad de que muerdan”, y es cierto, pero a largo plazo nos compensa enfrentarnos al miedo, en vez de reducir esas probabilidades evitando a todos los perros con los que me puedo cruzar, porque de esta forma ya me está limitando.

El principal problema es nuestra interpretación acerca de una situación o anticipación de la misma. No sólo generalizamos, sino que además evaluamos sólo las posibles consecuencias negativas, y obviamos la probabilidad de que no ocurra eso que pensamos. Además, al escaparnos o evitar situaciones valoradas como “peligrosas”, el miedo no hace más que aumentar. La relación podría ser directamente proporcional: a más evitación, más miedo. Sólo se puede superar el miedo, enfrentándonos a el, y esto implica dejar de evitar esas situaciones peligrosas. Por lo que nunca podemos esperar a no tener miedo para enfrentarnos, porque esto nunca sucederá.

Se puede tener miedo a cualquier cosa, es infinito, pero no siempre lo tenemos tan bien identificado, como puede ser una fobia a los perros. Hay determinados miedos comunes que nos influyen en nuestra vida y que a veces nos paralizan y nos impiden avanzar. Algunos de los miedos más comunes: foto-de-C3-A9xito

-Miedo a los cambios

-Miedo a cometer errores

-Miedo al fracaso, o miedo al éxito

-Miedo a lo desconocido

-Miedo a equivocarnos en las decisiones que tomamos

-Miedo a no ser capaz de algo

En definitiva, se podría resumir como miedo a lo que vendrá (al futuro) y que no podemos controlar puesto que aún no lo conocemos. La mayor parte de todo lo que nos preocupa de lo que pasará no sucederá´, pero la energía consumida en esto es inmensa. Además el preocuparnos en el presente de algo que pueda suceder en el futuro, no evitará el sufrimiento futuro, por lo que no nos sirve de nada.

miedo_fracasoTe proponemos una tarea: Enumera en una hoja tus miedos, todos los que se te ocurran. Señala cuáles son adaptativos (peligrosos objetivamente=todo el mundo tendría miedo ante una situación así) y cuáles desadaptativos (peligrosos subjetivamente). Subraya los que interfieren en tu vida o lo han hecho (a lo mejor ya no interfieren, porque lo evitas, con lo cual si interfieren), y piensa en qué has hecho para afrontarlos o evitarlos. Si tienes en tu lista alguno que te limite o te influya en tu vida, da el paso y afróntalo. Una buena forma de empezar sería elegir una situación que te genere poca ansiedad, relacionada con tu miedo, y exponerte a ella. Cuántas más veces te expongas, más dominarás el miedo y controlarás la situación. Sólo cuando superes el miedo de la situación de menos ansiedad, es hora de pasar a la siguiente.

Lo más difícil es asumir que para superar el miedo, debemos exponernos a el, y por lo tanto pasar miedo. Lo mejor, la satisfacción personal de haberlo conseguido.